
La llegada de la Copa Mundial 2026 impulsará la creación de empleos temporales en sectores como hospitalidad, logística, seguridad, transporte y comercio. Sin embargo, este aumento acelerado en la demanda de talento también podría elevar los riesgos laborales, fiscales y reputacionales para las empresas, en un entorno regulatorio más estricto tras la reforma en materia de subcontratación en México.
Experiencias internacionales reflejan la magnitud del fenómeno. Durante la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018 se generaron más de 200 mil empleos temporales, lo que implicó una presión significativa en los procesos de contratación, capacitación y cumplimiento normativo.
En el contexto mexicano, el reto es aún mayor. De acuerdo con el INEGI, más de 59 millones de personas conforman la población ocupada y cerca del 55% del empleo se encuentra en la informalidad, lo que incrementa la vulnerabilidad ante esquemas de contratación irregulares en periodos de alta demanda.
Reforma laboral y riesgo de sanciones
Tras los cambios en materia de subcontratación impulsados por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, las empresas enfrentan un marco regulatorio más estricto. El incumplimiento en estos esquemas puede derivar en multas superiores a los 4.5 millones de pesos, además de sanciones fiscales y laborales.
El International Business Report (IBR) de Grant Thornton muestra que el 42.7% de las empresas identifica los costos laborales como una de sus principales preocupaciones, mientras que el 43.8% señala la disponibilidad de talento calificado como un reto relevante.
“Eventos de esta magnitud generan oportunidades de empleo, pero también elevan el nivel de exposición para las empresas. La velocidad de contratación no puede estar por encima del cumplimiento normativo”, advirtió Alejandra Ramirez de Salles Sainz Grant Thornton.
Entre los principales riesgos que enfrentan las compañías destacan:
● Contrataciones sin cumplimiento total de obligaciones fiscales o de seguridad social.
● Uso indebido de esquemas de subcontratación.
● Falta de capacitación en personal temporal.
● Incremento en rotación y baja productividad.
Además, la presión operativa puede llevar a decisiones que, en el corto plazo, resuelven necesidades de personal, pero que en el mediano plazo pueden traducirse en sanciones, litigios o afectaciones a la reputación corporativa.
Ante este panorama, la consultora recomienda que las empresas fortalezcan sus procesos de contratación, revisen esquemas laborales y prioricen el cumplimiento regulatorio, especialmente en un contexto de alta visibilidad internacional.